Presupuesto de boda: cómo hacerlo y repartirlo bien
Cómo hacer el presupuesto de una boda: partid de lo que podéis pagar sin deudas, el coste por invitado, el reparto por partidas, un 10 % de colchón y los pagos.
El equipo de Eventadore11 min de lecturaActualizado el 26 de octubre de 2026
Para hacer el presupuesto de vuestra boda, empezad por el total que podéis pagar sin pedir prestado —lo que tenéis ahorrado, lo que aún podéis apartar hasta el día y los regalos que ya os han prometido—, reservad un 10 % como colchón y dividid el resto entre el número de invitados: así veréis cuánto puede costar cada plaza en la mesa. Como punto de partida, alrededor de la mitad se va en el espacio, la comida y la bebida, entre un 10 y un 15 % en la fotografía, y el resto en la música, las flores, la ropa, los anillos y los detalles; moved los porcentajes según vuestras prioridades, pero mantened el total.
Cómo hacer el presupuesto de una boda: partir de lo que podéis pagar
La mayoría de los presupuestos se tuercen en el primer paso, porque parten de lo que una boda "debería" costar. Partid mejor de vuestras propias cifras y sumad tres cosas:
Lo que tenéis ahorrado y estáis dispuestos a gastar en la boda, después de apartar vuestro colchón de emergencias habitual.
Lo que podéis apartar cada mes hasta el día, por los meses que quedan: 600 € al mes durante diez meses son 6.000 € solo si todos los meses salen bien.
Los regalos prometidos, con importe y fecha. "Os ayudaremos" todavía no es una cifra; preguntad con tacto qué significa y si el dinero viene con deseos: más invitados, una iglesia, una finca concreta.
Dejad fuera préstamos, el descubierto de la cuenta y los sobres que esperáis de los invitados: una boda que se paga durante años cuesta más que su precio, y la mayoría de las facturas vencen antes del día, no después.
Luego acordad qué entra en el total. Las parejas cuentan los anillos y el viaje de novios de formas muy distintas, y se olvidan de la ropa, la peluquería y el maquillaje porque los compran ellas mismas. Apuntad qué entra y qué se queda fuera.
Dividir entre los invitados: el coste por invitado
Vuestro total dividido entre el número de invitados es la cifra más útil de toda la organización: os dice, antes de la primera visita, qué espacios y qué menús son realistas. Con 18.000 € para 75 invitados, cada invitado puede costar 240 €, todo incluido; y si más o menos la mitad se va en el espacio, la comida y la bebida, esa partida queda en 120 € por cabeza.
Pero no todos los costes crecen con la lista. Separadlos en dos:
Por invitado: menú, bebida, tarta, una silla con su mantelería, el detalle, parte de una invitación.
Fijos: el fotógrafo, la música, la ropa, los anillos, la ceremonia. Cuestan más o menos lo mismo con 50 invitados que con 100.
Por eso quitar diez invitados ahorra menos que diez veces vuestra cifra por invitado: ahorra diez menús, diez paquetes de bebida y diez porciones de tarta. Si eso suma 108 € por cabeza, diez invitados menos ahorran 1.080 €; sigue siendo la mayor palanca que tenéis, y la razón por la que la lista de invitados va antes que el espacio.
Presupuesto de boda por partidas: un reparto típico
Quitad primero el colchón (más abajo) y repartid lo que quede. Como punto de partida para una celebración con ceremonia, cena y fiesta —una orientación, no una ley—:
Espacio, comida, bebida y tarta: 40–55 %. Alquiler, menú, bebida, personal de servicio, tarta.
Fotografía y vídeo: 10–15 %.
Música y animación: 5–10 %. DJ o grupo, música para la ceremonia, un fotomatón.
Flores y decoración: 5–10 %. Ramo, ceremonia, mesas y lo que tengáis que alquilar porque el espacio no lo incluye.
Ceremonia, papeles y transporte: 2–5 %. Registro Civil, oficiante, certificados, coches.
Dos manos con alianzas apoyadas juntas, al lado de un ramo de rosas naranjas
El reparto se adapta a la boda que queréis:
Una boda pequeña: los costes fijos pesan más. Con 30 invitados, un fotógrafo para todo el día puede llevarse una quinta parte del presupuesto, y no pasa nada.
Un espacio con todo incluido: cuando el precio del menú cubre mobiliario, mantelería, personal, tarta y barra libre, la primera partida sube hacia el 55 % y la decoración se reduce.
La música primero: si un grupo en directo es lo que más os importa, dadle un 12 % y quitad la diferencia de las flores o los detalles, sobre el papel y antes de reservar.
El colchón es la partida que salva a todas las demás. Apartad un 10 % del total antes de repartir nada; un 15 % si la boda es dentro de más de un año, en el extranjero o está llena de cosas que nunca habéis comprado. Sirve para lo que ningún presupuesto incluye:
tres invitados que eran un "quizá" y al final vienen: tres menús más;
una hora más de música mientras la pista sigue llena, a menudo 100–200 €;
arreglos del vestido, un segundo par de zapatos, un velo;
comidas para el fotógrafo y el DJ, que trabajan durante la cena;
envíos, propinas, un taxi a casa.
Un ejemplo con números: 20.000 € y 75 invitados
Lena y Jonas se casan dentro de diez meses. Tienen 11.000 € ahorrados, pueden apartar 600 € al mes (6.000 € hasta el día) y los padres de Jonas les han prometido 3.000 € para la primavera. Total: 20.000 €. Se quedan 2.000 € como colchón, y les quedan 18.000 € para 75 invitados: 240 € cada uno.
Así reparten los 18.000 €:
Espacio, comida, bebida y tarta (50 %): 9.000 €
Fotografía (12 %): 2.160 €
Música (7 %): 1.260 €
Flores y decoración (7 %): 1.260 €
Ropa, peluquería y maquillaje (11 %): 1.980 €
Anillos (6 %): 1.080 €
Papelería y pequeños gastos (4 %): 720 €
Ceremonia, papeles y transporte (3 %): 540 €
Entonces la finca de la que se han enamorado les manda su presupuesto: 2.500 € de alquiler por un sábado, más un menú de 70 €, un paquete de bebida de 32 € y 6 € de tarta por invitado. Son 108 € por cabeza, 8.100 € para 75 invitados y 10.600 € con el alquiler: 1.600 € por encima de su primera partida. Tres formas de cerrar la diferencia:
La misma finca un viernes, cuando el alquiler es de 1.800 €: 9.900 €, aún 900 € por encima.
Un sábado con 65 invitados en vez de 75: 9.520 €, aún 520 € por encima.
Un viernes y un bufé de 55 € en lugar del menú de 70 €: 8.775 €, 225 € por debajo.
Eligen la tercera y pasan los 225 € a la fotografía, para una hora más de reportaje; el total no se ha movido ni un euro. Para eso sirve el reparto: no decide por vosotros, pero os dice, el día que llega un presupuesto, que algo tiene que ceder, y os deja elegir qué.
Cuándo se paga: la señal, el resto y el propio día
Un presupuesto puede cuadrar en el total y fallar en un solo mes, porque el dinero de la boda no sale de forma regular. Un patrón habitual:
Una señal al reservar: a menudo entre una quinta parte y la mitad del precio, a veces no reembolsable; lo dice el contrato.
Lo que compráis: el vestido, normalmente al encargarlo o repartido entre las pruebas; los anillos, al encargarlos.
El resto: con la mayoría de los proveedores, unas semanas antes del día o el mismo día.
El espacio y el catering: después del número definitivo de invitados, a menudo una o dos semanas antes; la bebida por consumo, solo después.
En el caso de Lena y Jonas, las señales son 2.500 € para la finca, 700 € para la fotógrafa, 400 € para el DJ y 300 € para la florista; con el vestido, el traje, los anillos, la papelería y los gastos de la ceremonia, pagan 7.790 € antes del último mes. Luego llegan los pagos finales —finca 6.275 €, fotógrafa 1.685 €, florista 960 €, DJ 860 €— y la peluquería y el maquillaje, 430 €: 10.210 € en cuatro semanas, más de la mitad de todo. Para entonces les quedan 8.610 € de sus ahorros; los últimos 600 € y los 3.000 € de los padres los llevan a 12.210 €, y después de los últimos pagos sobran 2.000 €: justo el colchón.
Así que planificad las fechas, no solo los importes, y pedid que los regalos prometidos lleguen antes del último mes, no en un sobre la noche de la boda. Preguntad por escrito a cada proveedor cuánto es la señal, si se devuelve, cuándo vence el resto y cómo cobra; más en preguntas para proveedores de boda.
Cuando reserváis en Eventadore, una tarifa de reserva queda retenida en vuestra tarjeta y solo se cobra cuando el proveedor dice que sí. Ya está dentro del precio, nunca encima, así que reservar aquí cuesta lo mismo que reservar directamente con el proveedor. La señal y el resto van directamente al proveedor, y Vuestro plan de pagos, en vuestra Planificación, muestra en orden todos los pagos que quedan: las tarifas, cada señal con su fecha y lo que pagáis el día. Paso a paso en cómo funcionan los pagos.
Previsto frente a real: llevar el control del presupuesto
Un presupuesto que se mira una vez es un deseo. Llevad una lista con cuatro columnas para cada partida: previsto, presupuestado (todo incluido), pagado hasta ahora y pendiente (próxima fecha e importe). Tres costumbres la mantienen honesta:
Actualizad al firmar, no al pagar. Un contrato firmado es dinero gastado.
Apuntad cada presupuesto completo: desplazamiento, horas extra, personal e IVA, si el precio venía sin él.
Cuando una partida sube, otra baja, y decidís juntos cuál.
El Presupuesto de vuestra Planificación hace buena parte de esto por vosotros. En Fijar un presupuesto escribís el total que queréis gastar; los precios de los proveedores no los escribís nunca, porque los suma a partir de vuestra Planificación, al precio que quedó fijado al añadir cada uno. Comprometido es lo que ya habéis reservado, En solicitud es lo que sigue en el carrito o espera respuesta, y Restante es vuestro presupuesto menos ambos; cuando los dos juntos superan vuestro total, la tarjeta dice Por encima del presupuesto. Lo que compréis fuera, como el vestido y los anillos, llevadlo en una lista corta al lado.
Los gastos que se olvidan con facilidad
Gastar de más rara vez es un gran error; es una docena de pequeñas partidas que nadie apuntó. Preguntad por cada una antes de firmar:
Personal de servicio, cuando un catering externo lo cobra aparte, a menudo por horas.
Descorche o un cargo por la tarta, si lleváis vuestro propio vino o vuestra tarta.
Horas extra de la música, la fotógrafa, el personal y el espacio pasada la medianoche.
Desplazamiento y alojamiento de los proveedores que vienen de más lejos.
Mobiliario, mantelería y vajilla que el espacio no incluye, y la limpieza final.
IVA, si un presupuesto viene sin él.
Envío de las invitaciones y propinas el día.
Vuestra propia habitación para la noche de bodas, alguien que cuide de los niños por la noche, un autobús para los invitados.
Parte de esto desaparece cuando el precio que veis es el precio de vuestro día. En el buscador de Eventadore, introducid la fecha y el número de invitados y cada tarjeta muestra lo que cuesta ese día, todo incluido, también el desplazamiento; sin esos datos, veis una horquilla de precios. El precio queda fijado en el momento en que añadís un proveedor a vuestra Planificación: nadie lo renegocia después; el proveedor solo dice si está libre. Empezad por los espacios para vuestra fecha.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto debería costar una boda por invitado?
No hay una cifra correcta: tomad lo que podéis pagar, apartad un 10 % y dividid el resto entre los invitados. Como orientación aproximada para 2026, un día completo con ceremonia, cena y fiesta en Alemania o Portugal suele salir por unos 150–300 € por invitado, todo incluido; menos en el campo y fuera de temporada, más en las ciudades y los sábados de verano.
¿Qué porcentaje del presupuesto de boda se va en el espacio y la comida?
Normalmente la mayor parte: entre un 40 y un 55 % para el espacio, la comida, la bebida y la tarta juntos, y más cuando el precio del espacio incluye mobiliario, personal y barra libre. Es también la partida que más se mueve con el número de invitados.
¿Cuánto colchón debe tener el presupuesto de una boda?
Un 10 % del total, apartado antes de repartir nada; un 15 % si planificáis con más de un año de antelación o en el extranjero. Cubre lo que ningún presupuesto incluye, desde invitados de última hora hasta horas extra y propinas.
¿Cuándo se paga a los proveedores de la boda?
Normalmente una señal al reservar —a menudo entre una quinta parte y la mitad del precio— y el resto unas semanas antes del día o el mismo día. En Eventadore solo la tarifa de reserva pasa por nosotros, cobrada cuando el proveedor dice que sí y ya incluida en el precio; la señal y el resto van directamente al proveedor.
¿Se puede contar con el dinero de los invitados para pagar la boda?
No para las facturas. La mayoría de las señales y pagos finales vencen antes del día o ese mismo día, y nadie sabe de antemano lo que regalarán los invitados. Planificad sin ese dinero; si llega, rellena el colchón o paga el viaje de novios.
¿Cómo evitar que el presupuesto de la boda se dispare?
Acordad una regla entre los dos: nada sube sin que otra cosa baje, y apuntáis cuál. Comparad siempre presupuestos completos y guardad el colchón para sorpresas, no para caprichos.